Uso de pantallas en niños de 0 a 6 años y más: ¿qué recomiendan los pediatras?

Los medios digitales están cada vez más presentes en nuestras vidas, tanto por motivos personales como por trabajo y – en consecuencia – están también presentes en la vida de nuestros hijos.

Además de estar continuamente expuestos a estímulos digitales destinados a los mayores (programas de televisión que la familia ve en presencia de los niños, (ab)uso del móvil o del ordenador delante de ellos), son mucho los padres que recurren a las pantallas para tranquilizar o distraer a los más pequeños en varias situaciones.

Con frecuencia vemos en los restaurantes niños pegados a la pantalla del móvil de sus padres para que éstos puedan cenar tranquilos; lo mismo pasa en la sala de espera del médico, o durante un largo viaje en coche.

Es innegable que en estas situaciones las pantallas pueden ser una gran ayuda para los padres: puede ser difícil entretener un niño durante varias horas en un lugar cerrado y las pantallas son capaces de mantener a los pequeños tranquilos y distraídos dando a los mayores la posibilidad de desempeñar actividades de forma más rápida o relajada.

Sin embargo este comportamiento – si realizado de forma constante a lo largo del tiempo – tiene sus riesgos: no solo los niños que pasan demasiado tiempo delante de una pantalla pueden desarrollar una verdadera adicción a los medios digitales, sino que, sobre todo si la exposición empieza en una edad muy temprana, a largo plazo se pueden presentar problemas psicomotores, alteraciones del sueño e incluso obesidad.

Por ello la sociedades pediátricas de todo el mundo han marcado una pautas de uso de las pantallas con el objetivo de guiar y educar a los padres en un uso más consciente de la tecnología destinada a los niños para poder minimizar el riesgo de conductas adictivas y consecuencias negativas en muchas esfera de la salud.

Vamos a ver en detalle cuales son las recomendaciones de los pediatras con respecto al uso de las pantallas en las varias etapas de crecimiento.

De 0 a 18 meses

Tanto la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria como la American Association of Pediatrics desaconsejan por completo el uso de cualquier medio digital en niños menores de 18 meses; por lo tanto nada de televisión, móvil, ordenador, tablet y demás.

Una excepción son las videollamadas con amigos o familiares lejanos (Skype, FaceTime, etc.); en estas ocasiones puntuales, el uso de las pantallas si está consentido también en niños con menos de año y medio.

De 18 a 24 meses

Si los padres lo desean es posible empezar a introducir el uso de medios digitales de forma progresiva y controlada: tiene que ser poco tiempo y – sobretodo – hay que proporcionar al niño contenido de calidad y apto a su edad.

En esta etapa los padres deberían estar presente cuando el niño utiliza medios digitales para poder explicarle lo que está viendo y para vigilar sus reacciones y comportamientos.

De 2 a 5 años

En esta etapa las sociedades pediátricas aconsejan como mucho una hora de pantalla al día, eligiendo programas de calidad adecuados a la edad del pequeño: la presencia del adulto sigue siendo importante ya que a través de los padres, lo abuelos etc. el niño puede entender mejor lo que está viendo para aplicarlo posteriormente a la vida “real”.

De 6 años en adelante

Cuando los niños se hacen más mayores no hay indicaciones específicas sobre el tiempo máximo al que pueden estar expuesto a las pantallas; por supuesto, hay que usar sentido común y no abusar de ningún medio digital.

Es imprescindible que el uso de las pantallas no interfiera en ningún modo con el desarrollo de las actividades básicas que un niño debería llevar a cabo en su día a día:

  • Comer bien
  • Dormir un número suficiente de horas
  • Jugar
  • Pasar tiempo al aire libre / hacer ejercicio
  • Estudiar y hacer los deberes
  • Relajarse
  • Hablar con sus amigos y su familia

Se aconseja establecer lugares y franjas horarias “libres de pantallas”, tanto para niños como para mayores: por ejemplo está prohibido ver la tele/usar el móvil a la hora de la comida, etc; cada familia puede establecer las normas que más se ajusten a su estilo de vida.

La educación a las nuevas tecnologías tiene que estar siempre presente en la familia: no hay que prohibir a un niño utilizar las pantallas sin darle explicaciones al respecto, hay que explicarles (de una manera sencilla y con palabras adecuadas a su edad) los riesgos que un abuso de la tecnología puede conllevar.

¡Demos el buen ejemplo!

Los niños hacen lo que ven: si los familiares (padres, abuelos, etc.) están siempre con el móvil en la mano, lo normal es que ellos también quieran imitar estos comportamientos.

¿Tu hijo es adicto a las pantallas?

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